¿Es más importante la meta que el camino?

Se dice que todo gran progreso en la vida, inicia con una imagen mental de una mejor situación futura, a esta le llamamos meta o propósito. Pero… nos hemos puesto a pensar, cuántas personas, por estar tan obsesionadas con una meta descuidan todo lo demás; y peor aún no viven en el presente, se hacen a la idea de que serán felices hasta que alcancen dicha meta, por lo cuál viven solo bajo supuestos.

 Aplazan la felicidad, o asocian el concepto, a la consecución de ese algo. La cuestión es que la clave de la felicidad debería ser más sencilla, en lugar de asociarla con lo que queremos que suceda, deberíamos considerarla como una decisión que tomamos y un camino que construimos todos los días.

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 Para entenderlo mejor: Podemos comparar la meta con un faro que guía a los navegantes en el mar. Entonces podríamos decir, que la persona desde que se fija como objetivo llegar a ese “faro”, debe estar pendiente de muchos otros factores, como el mar, la dirección y fuerza del viento, si se ve nublado más adelante o si se está dirigiendo hacia una tormenta; y teniendo en cuenta todos estos factores, trazar el mejor plan posible y estar anuente a modificarlo si cambian alguno de los elementos.

 Desde este punto de vista, se debería celebrar cada descubrimiento. Pues, nos ayudan a ajustar nuestro plan hacia esa meta y empezar a dar los pasos necesarios hacia el mismo y tener presente que cualquier paso, por pequeño que sea, nos acerca (o nos aleja) de la meta y se debe considerar como un éxito, pues nos deja enseñanzas valiosas.

 Muchas personas, en su travesía hacia ese faro, solo se enfocan en lo mucho que les queda por recorrer, en lo lento que van, en que el mar no los ayuda con su travesía o cualquier otra excusa, olvidándose de celebrar el trayecto que ya hayan podido recorrer y justo esto es lo que nos causa ansiedad e infelicidad.

 Entonces, ¿cómo evitar frustrarnos en el proceso?

 Bien, si nos vamos a la etimología (disciplina que explica el significado de las palabras), presente se puede asociar con el tiempo actual, pero también como regalo u obsequio y justamente así lo deberíamos de ver, disfrutar este “presente” que tenemos y enfocarnos en estar aquí y ahora.

Con respecto a esto, el Maestro Oogway, de la película Kung Fu Panda, nos regala una frase que podemos aplicar: “El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero hoy es un regalo. Por eso lo llaman presente.”

 Si bien, trazarnos metas es importante, el camino que recorremos hasta alcanzarlas también lo es. En ese camino podemos ver que tal vez la meta inicial requiere ser ajustada, o bien debemos trazar una nueva que se ajuste mejor a nuestra realidad, pues el entorno es cambiante y nuestras necesidades y deseos también.

Con las organizaciones pasa lo mismo, plantean planes a largo plazo y métricas rígidas que frustran a equipos, gerentes y personas cuando no las pueden alcanzar, ven el fracaso y el error como lo peor, sin embargo, el camino y proceso de experimentar debería ser igual o más valioso, pues enseña nuevas maneras de hacer las cosas.

Por eso, en sINNplify “creemos en ambientes laborales humanos y sostenibles que generen prosperidad para las personas que los integran y sus comunidades”, y consideramos que un ambiente humano es un ambiente seguro, donde se pueda experimentar, innovar e inevitablemente ser feliz como individuo y como colectivo. 

Así que les hacemos la invitación a prestar más atención al camino, tomar cada tropiezo como un aprendizaje y desarrollar mayor resiliencia para poder conseguir metas que verdaderamente nos generen valor.